viernes, 6 de julio de 2007

de Marina a Marta

Abro mi mochila verde. Está repleta. Nunca encontré el tamaño adecuado. O es muy grande, o es muy pequeño el lugar donde traslado mis objetos. El vestuario de mi payasa. Siempre hay un bolsillo que se rompe y es necesario re- re- remendar. Siempre un cierre que no cierra, y algo de todo lo que guardo sufre el aplastamiento, el arrugue. Hay una constante insistencia en llevar todas las cosas que creo necesarias. Aunque bastaría mi cuerpo, bastaría mi alma, bastaría mi nariz. Pero no. Mi mochila verde, explota. Lo que más pesa son los zapatos y el bolsito naranja de maquillajes. La cajita donde descansa mi nariz es de madera. La compré en una feria en Brasil. Esta pintada a mano. Y si no fuera a mano, ¿como sería? Cuando volví de ese viaje decidí que quería pasar mis días enteros acompañada de mi payasa. Y renuncié a todo lo que no estaba en ese camino. La caja es resistente, aunque tiene la pintura desgastada y el gancho que la cierra, ya no lo hace. Por eso queda selladísima con una bandita elástica. Las narices que guardé siempre estuvieron protegidas mientras no andaban por mi rostro. A veces llevo dos. Eso pasa cuando estoy sintiendo que ya llega el tiempo de cambiarla. Antes que se rompa. Me da vértigo que se me rompa. La goma es difícil de reparar. El bolso del maquillaje está en el fondo de la mochila. Para encontrarme con el tengo que sacar fuera mis zapatos blancos, mi vestido floreado que era de la mamá de Darío cuando era joven, y una bolsa de supermercado chino con mis medias largas y claritas, una pollerita de tul negra y una bombacha rosa de mi abuela. Aprovecho que esta todo fuera y me cambio. El vestido tiene un alfiler de gancho en la cintura para resaltar la parte de atrás de mi cuerpo. Siempre digo que tengo que hacerle una pinza, pero yo nunca me pinché.
Estoy lista para mirarme al espejo. Mirarme a los ojos. Siempre empiezo por mis ojos. A darle a mis párpados el color azul que necesitan. Veo mi rostro cansado. Mis ojeras profundas. Y recuerdo el deseo cumplido de estar ahí. En ese preciso momento haciendo eso. Maquillarme es una caricia para cuando mis nervios están crispados. Alargo mis pestañas. Marco el contorno de mis labios con un lapicito que tomé prestado y no devolví.
Y luego para terminar, deslizo mi dedo índice derecho por una crema roja intensa, apoyo ese dedo en mis labios, los cubro, y con el color que queda impregnado en la piel de ese único dedo rojo, dibujo círculos esfumados en mis cachetes.
Cuelgo la nariz en mi cuello. Tomo un peine color verde. Un regalo secreto. Bato mis pelos. Quiero estar muy despeinada. Pienso que si sigo así voy a quedar pelada, pero sigo. El cabello, cuanto más alterado mejor. Por ahí se filtra mi desequilibrio. Una buena dosis de spray para terminar. El olor a mi abuela. Y listo.
Me veo bella detrás de esa máscara. Llegó el momento de abrazarme fuerte con quien esté compartiendo ese instante. Gritar un poco. Saltar.
Suelo espiar la gente que entra. Suelo escuchar el murmullo. Siento que energía esta vibrando ese día en ese espacio.
Y justo antes de salir a escena me pregunto:
¿Que hago acá? ¿Como puede ser que llegue a este momento?, ¿como puedo hacer para salir corriendo y suspender todo?, TENGO MIEDO, esto es una locura, mejor me voy. Y luego de esa inevitable tormenta de pensamientos, siento mi cuerpo suspendido, transpirado de sudor nervioso. Suspiro profundo, me pido tranquilidad, y decididamente cruzo aquella línea del tiempo y el espacio, con la intención de que alguien ría conmigo de este mundo tan desordenado, misterioso y lleno de preguntas sin respuesta.

foto de javier flores
www.digawhisky.com.ar

8 comentarios:

Mireya dijo...

Super! acabo de descubrir este espacio, es muy linda la descripción.Me encanta Martita.que lindo conocer la interna, el pasaje.Es mágico.Saludos de Rúcula!

Martina Nuatina dijo...

"es como un gusanillo que me corre por dentro....voy leyendo tus frases y pienso....menos mal!a otra que le pasa!jaja
querer salir corriendo...esos ronchones debajo de los sobacos, sin tan siquiera haberte movido casi...los murmullos de la gente...pa colmo esta última vez apareció algo nuevo: se me secó la boca!.....y todo de nervios...
pero bueno...en fin...la verdas es que para una primeriza como yo, leer a una veterana como tu, y ver que también te ocurre eso...es un consuelo!jijiji
o también una resignación!ajjajaja
por que nunca se acabe ese latir frenetico del corazón!"

Familia Saldutti dijo...

Gracias Rucula! Nos vemos a los ojos el jueves. Marina

Familia Saldutti dijo...

Martina, Quien sabe a los 80, cuando salga a escena con bastón este mas tranquila!

María dijo...

mari, mart, digo saldu t rina. osea, Marina. Me encata...
Me conmueve, me eriza lo que leo.
Gracias.
Tanta belleza al escribir, tanta vida al vivir...
Gracias por compartir cada pedacito de tu vivencia... Me acerca a mi a la vez, con mueve mis propios deseos.
¡¡Vamos Saldutti!!
Pa' que sepas, soy la peticita con la que te abrazaste en la varieté que hiciste antes de partir al encuentro de payasas. Hicmos un número con Nina, entre papas fritas y alfajores...
Besos y flores. María

elangel dijo...

espectacular...nada mejor para describir cada situacion..es bueno pode convinar las vidas paralelas...( richard bach.en el libro Uno).que fantastico haberte encontrado con martita...
espero seguir encontrando lineas de este tipo ...buenisimo.. euge que todo te salga bien

pandora dijo...

Hola Marina...qué lindas tus palabras para Marta...tmb lo son las que le dedicás a Lila.
Hace muy poquitos días dejé de habitar fisícamente San Martín de los Andes...muy bella la fotografía!!!

Rosana Mansilla dijo...

Que lindo imaginar cada uno de esos momento previos a estar en escena!! que bello es ser payasa!! cuanta magia en cada instante, su nariz, su maquillaje, su vestido,sus zapatos! leerte me hizo encontarr conmigo misma, con mi payasa. Soy Cata Cosmica y es un gusto encontrarse con payasas que aman serlo y que procuran conservar su magia! ojala algun dia te conozca personalmente! hasta siempre! Cata!
Aclaro: el blog que adjunto no es el mio, es el de mi mama! pero sino no podia dejaarte el mensaje!